Alcalde de Teolocholco obsesionado con el sector transportista ejecuta reglamento de tránsito excesivo y autoritario

El miniestado creado por Valentín Meléndez Tecuapacho, en materia de transporte público, evidencia su falta de objetividad al momento de gobernar el municipio, no deja a un lado su papel como líder transportista, sino que aprovecha el escenario para acosar e intimidar de manera sistemática a concesionarios y operadores de que son competencia de su organización Teolocholquenses A.C.

En días recientes fue de conocimiento público que elementos de la Dirección de Seguridad Pública y Vialidad Municipal de Teolocholco, por instrucción del presidente municipal, realizaron operativos en contra de algunas líneas y rutas de transporte público, como lo es Autobuses Puebla, Tlaxcala, Calpulalpan y Anexas S.A. de C.V. causando molestia a los usuarios, concesionarios y operadores.

Al respecto, la normatividad municipal, en específico el reglamento de tránsito del municipio de teolocholco, en materia de transporte público y privado, parece ser una copia malhecha del Reglamento de la Ley de Comunicaciones y Transportes del Estado, pues en su artículo primero menciona que su objeto es proveer en el orden administrativo lo necesario para el cumplimiento de las disposiciones de la Ley de Comunicaciones y Transportes del Municipio de Teolocholco, en materia de transporte público y Privado, siendo esta, una ley inexistente.

Por otro lado, parece ser que en ortografía y gramática quienes integraron el mencionado reglamento, están reprobados ya que se puede observar un sinfín de errores, que no son menores, además de definiciones imprecisas y ambiguas, pero lo más preocupante es que en su artículo 47 contempla que el pago de las multas impuestas con base en el multicitado Reglamento se hará en las oficinas de la Tesorería Municipal o en la “oficina alterna que designe el C. Presidente Municipal”, lo que va en contra de todos los principios y normas en materia de recaudación, y le abre la puerta a la corrupción de manera sínica y descarada.

Pese a todas las inconsistencias, errores y abusos contenidos en dicho ordenamiento fue firmado por los integrantes del cabildo y publicado en el Periódico Oficial del Estado.

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