Arturo MARTÍNEZ
La gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, mantuvo una tendencia ascendente en la evaluación ciudadana y volvió a colocarse entre las y los mandatarios estatales con mejor aceptación en México, según el más reciente estudio publicado por Demoscopia Digital correspondiente a mayo de 2026.
La mandataria estatal registró un 64.2 por ciento de aprobación, cifra que la ubicó dentro del Top 10 nacional, al posicionarse en el noveno lugar del ranking elaborado por la casa encuestadora, reflejando un incremento sostenido en la percepción positiva sobre su administración.
El nuevo resultado representó un avance importante en comparación con meses anteriores. Apenas un mes antes, el nivel de aceptación de la titular del Ejecutivo estatal se encontraba en 61.3 por ciento, lo que mostró un crecimiento cercano a tres puntos porcentuales en un corto periodo.
La evolución en las mediciones evidenció una mejora constante en la opinión pública sobre el desempeño gubernamental en Tlaxcala. En meses previos, los niveles de aprobación se mantenían en rangos moderados; sin embargo, la tendencia reciente permitió superar el umbral del 60 por ciento.
Especialistas atribuyeron este comportamiento a la percepción ciudadana respecto a programas de apoyo social, proyectos de infraestructura y distintas acciones emprendidas por la administración estatal, factores que han incidido en la evaluación pública del gobierno.
El desempeño de Tlaxcala dentro del ranking nacional colocó a la entidad junto a otros estados con altos niveles de aprobación gubernamental, reforzando su presencia entre las administraciones estatales mejor evaluadas del país.
Asimismo, la calificación obtenida por la gobernadora tlaxcalteca se situó por encima de entidades con mayor población y peso político, como Ciudad de México y Nuevo León, un indicador que fortaleció la posición de Tlaxcala dentro del escenario nacional.
La encuesta correspondiente a mayo mostró que una parte importante de la ciudadanía mantiene una valoración favorable sobre el rumbo del estado, en un contexto donde la aprobación de gobiernos estatales continúa siendo uno de los principales indicadores de percepción pública.