En todo el país los gobernadores y secretarios de Salud, igual que el gobierno federal, se dicen preparados para enfrentar una eventual epidemia de coronavirus. Sin embargo, los usuarios de los servicios médicos han experimentado en carne propia las carencias del sector. Además, desde hace años, el personal de hospitales y clínicas clama por mejorar las instalaciones, el equipamiento y el abasto de medicamentos e insumos. La debilidad del sistema de salud pública, dicen, es “una bomba de tiempo”.
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso). – La confianza que muestra el gobierno federal para el manejo de una contingencia por contagios de coronavirus fue asumida también por gobernadores y titulares de las secretarías de Salud de los estados, incluso desde antes de que se confirmaran los primeros casos en la Ciudad de México, Chiapas, Coahuila, el Estado de México y Sinaloa.
Pero el panorama nacional del sector salud contradice ese optimismo.
Déficit de médicos, hospitales en paro desde hace semanas, desabasto de medicamentos (y hasta de cubrebocas), así como quebrantos financieros en las instituciones son la constante que viven los usuarios de los servicios de salud.
Incluso hay estados que no tienen una partida presupuestal para combatir una posible contingencia por el coronavirus, como constataron los corresponsales de Proceso.
Todo indica que, al menos en el discurso, los gobiernos pretenden ofrecer un mensaje de calma a la población y decir que hay abasto suficiente de insumos, como se vio en la reunión que el jueves 5 de marzo tuvieron en la Ciudad de México el secretario federal de Salud, Jorge Alcocer Varela, sus colaboradores y los integrantes de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago).
En el encuentro, Alcocer pidió a los escasos mandatarios que asistieron y a los funcionarios estatales de salud tres cosas: mantener la coordinación en todo momento, presentar un inventario de necesidades y mantener la confidencialidad de los casos que sean confirmados.
También se les aseguró que contarán con suficientes reactivos para las pruebas en los laboratorios estatales, 29 de los cuales están certificados para aplicarlas.
Alcocer les informó que 480 profesionales de la salud de 117 instituciones ya fueron preparados para ser, a su vez, capacitadores.
Ese número representa apenas el 0.08% del personal del sector salud, formado por 562 mil trabajadores entre médicos, enfermeras especialistas, pasantes, internos y residentes, según el estimado a diciembre de 2019 citado en el anexo estadístico del Primer Informe de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
“No hay ni cubrebocas”
El secretario de Salud de Jalisco, Fernando Petersen Aranguren, indicó que, dado que el 85 por ciento de los pacientes con Covid-19 manifiesta síntomas leves o son asintomáticos, el tratamiento para ellos será “el aislamiento domiciliario; con ello no se saturarían hospitales y la gente evitaría grandes colas”.
Además, no se dispone de una partida presupuestal para atender los casos de Covid-19 y, aunque la Secretaría de Salud informó que tiene en inventario equipo de protección personal (traje Tyvek y traje Tychem, batas desechables manga larga, cubrezapatos, cubrebocas, mascarilla N95, gafas, guantes de nitrilo manga larga, gradilla, entre otros insumos), no detalló las cantidades.
Según la dependencia estatal, el sistema público de salud cuenta con 182 médicos capacitados, entre ellos infectólogos, epidemiólogos, urgenciólogos e intensivistas.
Para la atención de pacientes con Covid-19 dispone de 190 camas en la Unidad de Cuidados Intensivos de Adultos, mientras que en pediátrico serían 19; así como 35 cuartos aislados y 147 ventiladores.
En Morelos, los Servicios de Salud cuentan con seis hospitales generales, tres comunitarios (en los que se han establecido áreas para atender casos) y dos especializados: el de la Mujer y el del Niño y el Adolescente.
