Alfonso Sánchez Anaya, el gobernador que marcó la transición política y modernizó Tlaxcala

• Su trayectoria en el servicio público estuvo marcada por el impulso a instituciones, infraestructura, educación, salud y desarrollo social que contribuyeron al crecimiento del estado

• La gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros lamentó la partida del exmandatario y destacó su papel en la transformación política de Tlaxcala

Con el fallecimiento del doctor Alfonso Sánchez Anaya, ocurrida este 26 de julio, Tlaxcala despide a uno de los personajes más influyentes de su historia política contemporánea. Médico veterinario de profesión, servidor público durante varios años y gobernador constitucional del estado de 1999 a 2005, encabezó la primera alternancia política en el Poder Ejecutivo estatal y dejó como legado una profunda transformación institucional que fortaleció la atención social, amplió la infraestructura pública e impulsó el desarrollo educativo, económico y regional de la entidad.

Su carrera administrativa comenzó vinculada al desarrollo rural y económico; ocupó diversos cargos en dependencias estatales y federales relacionados con el impulso al campo, la producción pecuaria, la planeación y el desarrollo económico, consolidándose como un funcionario con amplio conocimiento de las necesidades productivas de Tlaxcala.

Más tarde fue electo diputado federal y posteriormente senador de la República, responsabilidades desde las cuales impulsó iniciativas relacionadas con el desarrollo regional y el fortalecimiento de las entidades federativas.

A finales de la década de los noventa, Tlaxcala vivía uno de los momentos más trascendentes de su historia política. Después de varias décadas de gobiernos emanados de un mismo partido, la ciudadanía demandaba una mayor apertura democrática y nuevas formas de ejercer el poder público.

En ese contexto, Alfonso Sánchez Anaya tomó una decisión que cambiaría el rumbo político del estado; abandonó las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para encabezar una candidatura común integrada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

La elección de 1998 marcó un parteaguas, pues la coalición obtuvo el triunfo en las urnas y dio paso a la primera alternancia en el Poder Ejecutivo estatal desde la consolidación del régimen político contemporáneo en Tlaxcala.

Su victoria no sólo modificó el mapa político de la entidad, sino que colocó al estado entre los primeros del país en experimentar una transición democrática mediante el voto ciudadano, fortaleciendo el pluralismo y la competencia electoral.

En enero de 1999 asumió la gubernatura con el compromiso de construir un gobierno orientado al desarrollo social, la modernización institucional y la ampliación de los servicios públicos. Durante los siguientes seis años impulsó una administración caracterizada por la creación de organismos especializados, nuevas políticas públicas y proyectos estratégicos que, más de dos décadas después, continúan formando parte de la estructura gubernamental del estado.

Uno de los principales sellos de su administración fue precisamente el fortalecimiento institucional; durante su mandato fueron creados organismos que ampliaron la capacidad del Gobierno del Estado para atender sectores específicos de la población y promover el desarrollo económico y social.

Entre ellos destacan el Instituto Estatal de la Mujer (IEM), pionero en la atención integral a las mujeres y la promoción de la igualdad; el Fondo para el Desarrollo Integral de Tlaxcala (Fomtlax), que abrió nuevas alternativas de financiamiento para emprendedores, productores y pequeñas empresas; así como el Instituto Tlaxcalteca de Asistencia Especializada a la Salud (ITAES), enfocado en la prevención y atención de enfermedades de alta incidencia.

De igual forma, promovió acuerdos con el Instituto Politécnico Nacional (IPN) para ampliar la oferta educativa y tecnológica, además de respaldar la creación de instituciones que hoy forman parte del sistema de educación superior de Tlaxcala, entre ellas El Colegio de Tlaxcala, concebido como un espacio dedicado a la investigación científica y las ciencias sociales; el Instituto Tecnológico de Tlaxco, que fortaleció la formación de profesionistas para la región norte del estado, y la Universidad Politécnica de Tlaxcala, institución enfocada en responder a las necesidades de la industria y el desarrollo tecnológico.

Paralelamente, su administración impulsó obras de infraestructura que transformaron la capacidad de atención del estado y fortalecieron su competitividad.

Destacan la construcción del Hospital Regional de Tzompantepec, una de las inversiones más importantes en materia de salud realizadas hasta ese momento; el Centro de Convenciones de Tlaxcala, concebido para fortalecer el turismo de reuniones y la actividad económica; entre otras.

A estas acciones se sumó la modernización de la infraestructura carretera y urbana, programas de apoyo al campo mediante maquinaria e insumos agrícolas, proyectos de vivienda que beneficiaron a miles de familias y diversas obras destinadas a mejorar la conectividad y el desarrollo regional.

En el ámbito nacional, Alfonso Sánchez Anaya desempeñó un papel relevante en el fortalecimiento del federalismo.

Durante su gestión fue uno de los principales impulsores de la Asociación Nacional de Gobernadores (ANAGO), mecanismo de coordinación política entre mandatarios estatales que años más tarde evolucionaría hasta convertirse en la actual Conferencia Nacional de Gobernadoras y Gobernadores (Conago), espacio de diálogo y construcción de acuerdos entre las entidades federativas y el Gobierno de México.

Al concluir su mandato constitucional en 2005, continuó participando activamente en la vida pública del país.

Fue senador de la República y colaboró en distintos proyectos políticos nacionales. Se unió a Morena y durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador regresó al servicio público federal, donde se desempeñó como titular de la Unidad de Administración y Finanzas de la Secretaría de Gobernación, responsabilidad desde la cual contribuyó al fortalecimiento administrativo de una de las dependencias más importantes del Gobierno de México.

Uno de los últimos homenajes públicos que recibió en vida ocurrió el 11 de marzo de 2026, cuando la Secretaría de Cultura del Estado presentó, en el Teatro Xicohténcatl, el libro “Alfonso Sánchez Anaya: Tlaxcala, un mejor lugar para vivir”, segundo volumen de la colección Gobernadores.

La obra escrita Enrique Ezeta, documenta la trayectoria personal y política del exmandatario, así como las principales decisiones y acciones de su administración estatal.

La noticia de su fallecimiento generó múltiples muestras de reconocimiento de distintos sectores de la sociedad tlaxcalteca. Entre ellas destacó el mensaje de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, quien expresó sus condolencias a la familia del exmandatario y reconoció su contribución al desarrollo del estado.

“Con profundo dolor expreso mi más sentido pésame por el sensible fallecimiento del Dr. Alfonso Sánchez Anaya, exgobernador de Tlaxcala. Su legado de servicio, compromiso y amor por nuestro estado permanecerá vivo en la memoria de las y los tlaxcaltecas. Me uno al dolor de su esposa, hijos, familia y de todos quienes lo apreciamos. Los acompaño con solidaridad y afecto en estos momentos difíciles. Que el recuerdo de su vida ejemplar brinde consuelo y fortaleza”, expresó la titular del Ejecutivo estatal.

Con el fallecimiento de Alfonso Sánchez Anaya concluye la vida de uno de los protagonistas de la transición democrática de Tlaxcala y de un gobernante cuya visión contribuyó a modernizar la administración pública estatal. Su legado permanece en las instituciones, las obras y los proyectos que siguen dando servicio a las y los tlaxcaltecas, ocupando un lugar relevante en la historia contemporánea del estado.

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