Guardería ABC: A 10 Años De La Tragedia, Así Vive Cayetano, Uno De Sus Héroes

Este miércoles se cumplirán 10 años de la tragedia en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, donde murieron 49 menores. Este hecho marcó, sin duda, muchas vidas.

Una de ellas, la de Juan Lópéz, “Cayetano”, un albañil que se convirtió ese día en héroe.

Hace 10 años, Juan López Trujillo, mejor conocido como Cayetano, ingresó a la guardería ABC mientras se incendiaba y logró sacar a varios de los niños que se encontraban dentro.

“Nunca pensé que por salvar a un niño ya sea héroe. No me siento héroe”, dijo Juan López “Cayetano”.

10 años después de la tragedia, Cayetano, a quien llamaron el héroe anónimo, trata de seguir con su vida, trabajando como ayudante de albañil en las colonias de Hermosillo, Sonora.

“La neta me dio miedo. Pero sí hice buen paro. Saque tres, pero de que me acuerde saqué tres; sigo en la misma, pero bien a gusto, vivo bien feliz yo, así humilde”, comentó Cayetano.

En este tiempo, pisó la cárcel por 10 meses, dice que por una falsa acusación de la policía.

“Sí he caído compa, pero por siembra. Me sembraron una mula. La Policía me sembró cristal y marihuana. Mia no era. Querían que siguiera siendo el mismo, pero no se les va a hacer a los vatos, a nadie”, dijo Cayetano.

Mientras Cayetano carga blocks o hace la mezcla de cemento, se sincera. Dice que continúa en el mundo de la adicción a las pastillas psicotrópicas, pero que se ha regenerado: asegura que dejó de robar.

“Le voy a decir una cosa: no estoy limpio compa, pero derecho sí soy, porque me sigo drogando, pero limpio en el aspecto de andar tumbando, andar robando ya estuvo carnal. Puro trabajo, ahorita donde quiera ando trabajando y todo”, comentó Cayetano.

Cayetano sigue viviendo en el barrio de “La Y”, donde fue el incendio de la guardería ABC. También sigue enfermo, no se ha recuperado de una hernia inguinal. Lo que tampoco ha cambiado en estos años es el estigma: la gente rehúsa su trato por su aspecto de pandillero.

“Tienen desconfianza al principio, pero después me dan las gracias. No agarro ni una piedra cuando ando trabajando, gracias a eso a mí donde quiera me abren las puertas”, aseguró.

Hoy a sus 45 años, recuerda el día del incendio de la guardería como un parteaguas en su vida y dice, que, de poder volver el tiempo, entraría otra vez a ese lugar para tratar de rescatar a los niños.

“También tengo mis sentidos. Cuando algo me avisa es porque va a salir todo bien. No se números de teléfono, no se marcar un teléfono, soy analfabeta, pero yo tengo algo que me avisa aquí en mi corazón cuando hay peligro o cuando hay algo acá, me gusta eso, me gusta hacerlo a cambio de nada.