Así responden sindicalizados respecto a la gestión de Karina Erazo y la detención de familiares suyos el pasado miércoles
Lorenzo HERNÁNDEZ
El aniversario del Sindicato 7 de Mayo, lejos de ser una fiesta, se convirtió en un acto de protesta encabezado por trabajadores que exigen la renuncia inmediata de Karina Erazo Rodríguez.
Luego de darse a conocer el cateo realizado por autoridades federales en un domicilio de su familia, donde fue detenido su hermano, Daniel N., con antecedentes penales y presuntos vínculos con delitos de narcomenudeo.
A esto se suma el hallazgo de droga y la liberación de menores de edad, lo que encendió las alarmas entre los agremiados.
Aunque Erazo se deslindó públicamente de los hechos, el daño ya estaba hecho para la base trabajadora, ya que su permanencia al frente del sindicato representa una amenaza directa a la integridad de la organización.
El temor generalizado es que, de continuar bajo su liderazgo, el Sindicato 7 de Mayo termine siendo percibido como un “narco sindicato”, lo cual dañaría gravemente su legitimidad histórica y pondría en riesgo los derechos laborales de sus integrantes.
Sandra Ríos Muñoz, Enrique Escobar y Luis Miguel Ordóñez, denunciaron públicamente que la dirigencia actual no fue electa en un proceso limpio, y que imperan el nepotismo, el autoritarismo y los beneficios selectivos.
Acusaron además que en el último año se han perdido conquistas laborales que costaron décadas de lucha, mientras el sindicato opera bajo una estructura represiva que silencia a las voces críticas.
En este contexto, los inconformes convocaron a la base trabajadora a acudir al evento conmemorativo del 8 de mayo en el Centro de Convenciones, no para celebrar, sino para alzar la voz.
“Hoy no celebramos, hoy protestamos”, afirmaron, advirtiendo que el silencio o la pasividad ante esta situación podría marcar el inicio del colapso de uno de los sindicatos más emblemáticos de Tlaxcala.